Este sábado 18 de abril, la Orquesta Filarmónica de Medellín presenta su segundo concierto de la Temporada “Identidad”. En el marco de este programa, que va de Adolfo Mejía a Georg Friedrich Händel y Wolfgang Amadeus Mozart, conversamos con el colombiano Roger Díaz-Cajamarca, quien estará al frente de la batuta.
Roger Díaz-Cajamarca es maestro de coro y director invitado de la Volksoper Wien desde 2022, tras una destacada trayectoria en el Theater an der Wien y junto al reconocido Arnold Schoenberg Chor. Su carrera internacional combina dirección orquestal, repertorio coral y ópera, con presencia en escenarios de Europa y América Latina.
Orquesta Filarmónica de Medellín: La temporada se titula Identidad. En este programa, que va de Adolfo Mejía a Händel pasando por Mozart, ¿Qué podría decir este repertorio sobre quién es hoy Filarmed?
Roger Diaz-Cajamarca: Con este programa, la Orquesta Filarmónica de Medellín tiende un puente entre las tradiciones musicales colombianas y europeas, poniendo en diálogo nuestra riqueza cultural con el repertorio clásico y barroco. Pequeña suite, de Mejía, arraigada en ritmos como el bambuco y la cumbia, al llevarse al formato sinfónico se hace universal y reivindica lo autóctono en un contexto global.
Al integrar compositores como Händel y Mozart, referentes del canon europeo, la Orquesta se conecta con la tradición, y, al mismo tiempo, reafirma que la identidad no es estática ni limitada por un solo linaje. En este sentido, el repertorio podría decir que Filarmed está en un proceso de construcción activa: está tomando elementos del pasado, de Colombia y de Europa, para expresar la riqueza de su presente.
OFM: Abrir con la Pequeña suite de Adolfo Mejía es comenzar desde lo colombiano, desde el bambuco y la cumbia llevados al lenguaje sinfónico. Dentro del concepto de Identidad, ¿qué significa para usted situar nuestras raíces en el mismo plano simbólico que los grandes pilares del canon europeo?
RDC: ¡Este es un gesto muy significativo! Al abrir con la Pequeña suite de Adolfo Mejía, la Orquesta no solo inicia el programa desde una perspectiva colombiana, sino que lo hace como una reivindicación simbólica. En lugar de presentar la música colombiana como una “introducción” a lo europeo, se le da un espacio en pie de igualdad, de modo que FIlarmed no se ve subordinada al canon europeo, sino como un ente que puede integrarse a esa tradición con su propio lenguaje, sonidos y sabor.
El repertorio de Mejía, con ritmos autóctonos como el bambuco y la cumbia, no solo dialoga con la tradición sinfónica, sino que lleva una carga cultural y emocional intrínsecamente colombiana. Situar esa música en el mismo plano que las obras de Georg Friedrich Händel y Wolfgang Amadeus Mozart es un acto de reafirmación cultural que muestra que la música colombiana tiene la misma profundidad y dignidad artística que las grandes tradiciones musicales de Europa.
OFM: Si la identidad no es algo fijo sino una construcción en movimiento, ¿cómo se refleja esa idea en la manera en que usted dirige este programa? ¿Qué decisiones interpretativas se revelan entre lo propio, lo heredado y lo que proyectamos al mundo?
RDC: Si consideramos que la identidad no es algo fijo, sino en constante transformación, este enfoque se refleja en la interpretación y la dirección del programa. Las decisiones interpretativas pueden resaltar la tensión entre lo propio, lo heredado y lo proyectado. Al dirigir una obra como la de Adolfo Mejía, se buscará un balance entre destacar los aspectos más genuinamente colombianos sin perder la necesidad de universalizar el mensaje a través del lenguaje sinfónico.
En las obras de Georg Friedrich Händel o Wolfgang Amadeus Mozart, se puede jugar con el contraste entre la estructura europea del repertorio clásico y la libertad interpretativa asociada a la música colombiana. No debe olvidarse que la música clásica europea también se basa en ritmos populares, especialmente en las danzas de Händel, donde la mezcla entre lo popular y lo académico es fundamental. Este equilibrio entre tradición e innovación expresa una identidad en construcción, como diálogo entre pasado y presente, lo autóctono y lo global.
Elementos como los tempi, la articulación, las dinámicas o las variaciones pueden revelar esa adaptación de lo propio dentro de un lenguaje más amplio. La identidad no está solo en las notas, sino en cómo se transmiten al público, mostrando que lo colombiano y lo europeo pueden enriquecerse sin perder su esencia.
Este programa ofrece así una reflexión sobre la identidad de la Orquesta Filarmónica de Medellín; un repertorio que equilibra lo nacional y lo internacional y asume la identidad como algo vivo, abierto al mundo y arraigado en nuestra herencia cultural.
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