Cuando la música sinfónica inspira a otras artes
En la Orquesta Filarmónica de Medellín continuamos explorando un rumbo latinoamericano que dialoga con diferentes lenguajes artísticos. La música sinfónica se encuentra con la danza, la literatura y otras formas de creación para ampliar las maneras de vivir la experiencia de nuestros conciertos.
En este contexto surge una iniciativa que convoca a clubes de escritura de distintos colegios de Antioquia. Acompañados por periodistas y mediadores culturales, los jóvenes aprenden a escuchar la música con atención y a transformarla en palabras: crónicas, poemas y reflexiones que convierten a nuestra Orquesta en un espacio donde también nacen nuevas voces.
De la escucha a la escritura:
El texto que presentamos a continuación hace parte de este ejercicio de escucha y escritura realizada por los estudiantes del Colegio Nueva Paideia después de vivir la experiencia del concierto.
El escritor y poeta, Juan Mosquera, que acompañó el proceso señala que en el texto seleccionado
“se percibe un uso consciente del ritmo, la musicalidad del lenguaje y la reiteración, recursos que logran trasladar al papel la intensidad de la experiencia vivida durante la noche de concierto”.
En particular, destaca del trabajo de Julieta Vásquez Bedoya, que es un poema que revela
“una voz poética propia, capaz de transformar la música en una imagen visual y sensorial donde los instrumentos y los elementos de la naturaleza construyen una metáfora continua de la vida como sinfonía”.
A continuación, compartimos una de las creaciones surgidas en este proceso.
Río abajo – Julieta Vásquez Bedoya
Me inunda el miedo
Miedo de quedar atrapada bajo las raíces de árboles llorosos
Árboles alimentados por el miedo, la angustia y la frustración de los humanos
Humanos que no saben agradecer
El miedo habita en nosotros
En la corteza de nuestra columna
En las ramas que usamos como extremidades
En las flores que percibimos como ojos
En las hojas que incorporamos como cabello
En la melodía de nuestros pensamientos
En los silencios de nuestros temores
Nuestra vida es una sinfonía
Es un río abajo que desemboca en una laguna subterránea
Laguna llena de pensamientos que nos destruyen
Nuestra alma nada libre en esta laguna
Laguna invadida por la melodía de una arpa dando nacimiento a movimientos en el agua
Agua que formará espirales
Espirales que hipnotizan como el vuelo de una libélula
La vida es una sinfonía
A veces lenta, tierna, cálida
Sin ser anunciada llega con un golpe en seco, desesperado,fuerte, imponente y oscuro
Allí nuestra alma se queda atrapada en la laguna
Creemos que nuestra vida ha terminado
Que la sinfonía cesó
Las cuerdas de los violines han reventado
Que el arpa ha tocado su última melodía
Pero entre toda esta oscuridad hallamos un equilibrio
Nuestra vida es una sinfonía
Es un río abajo que fluye plenamente mientras nuestra alma danza en él
La laguna calma sus aguas
Las espirales se transforman en destellos de luz
La melodía delicada de el arpa resuena en cada piedra, cada rama, cada hoja, cada
gota, cada flor, cada huella
Nuestra alma se enreda en las cuerdas de los violines
La hacen vibrar y crear céfiros de aire
Aire que se lleva nuestros pensamientos y emociones
Aire que nos permite fluir con el agua
Aire que nos permite disfrutar del fuego
Fuego que habita en nosotros
Fuego que al igual que nuestra alma, danza con el agua
Nuestra vida es una sinfonía
Es un río abajo que le transmite a nuestra alma el dorado del sol
Sol que con su aurora ilumina la laguna
Sol que nos permite percibir la magia en nuestro ser
Sol que se une con la Luna para crear un eclipse y brindar equilibrio a la laguna
Equilibrio que nos lleva a un constante cambio
Cambio que nos permite sentir
Amor y odio
Desesperación y calma
Miedo y emoción
Confusión y tranquilidad
Fuerza y delicadeza
Tristeza y felicidad
Imponencia y ternura
Cambio guiado por una batuta construida de árboles llorosos
Cambio que crea conexión entre las melodías del arpa y el violín
Cambio que permite a nuestra alma transformarse y salir de su crisálida
Crisálida a la que llamamos “realidad”.
La experiencia del concierto más allá del escenario
Iniciativas como esta recuerdan que la experiencia del concierto no termina cuando se apaga la última nota. También continúa en la palabra, en la reflexión y en la imaginación de quienes escuchan.
Para la Filarmed, abrir este espacio significa reconocer que la música sinfónica también se piensa, se escribe y se transforma.
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