Música que se teje en el territorio: El impacto de FILU en Urabá

Hay lugares donde la música no solo se interpreta, sino que se vive como un acto de transformación. Urabá es uno de ellos. Allí, entre el calor de su gente y la fuerza de sus paisajes, se encuentra la Orquesta Filarmónica Infantil y Juvenil de Urabá (FILU), un proyecto donde niños y jóvenes de la región han encontrado en la música un refugio, un lenguaje y un proyecto de vida. 

Este proceso es la continuación de un esfuerzo que desde el 2016 viene transformando la dinámica cultural de la región. Lo que comenzó como un acercamiento a los instrumentos, ha madurado hoy en una comunidad que entiende el sonido como una herramienta de cohesión y sentido de pertenencia.

Un formato inédito que exige escucharnos mejor

Fue precisamente esa madurez artística y humana la que permitió a FILU dar un paso histórico: explorar, por primera vez, el ensamble de cámara. Este formato representa un reto mayor para cualquier ensamble, pues exige de cada músico una autonomía absoluta, una técnica rigurosa y, sobre todo, una conexión íntima con sus compañeros. 

Para prepararlo, desarrollamos la primera de tres jornadas intensivas programadas para 2026. Durante una semana completa, 21 estudiantes de cuerda frotada, un estudiante de percusión, tres formadores locales y seis músicos de Filarmed que viajaron a la región, vivieron un proceso de inmersión total. Gracias al respaldo de instituciones aliadas como el Instituto Municipal de Cultura y Civismo de Apartadó, la Casa de la Cultura de Chigorodó, la I.E. HEMEPA y la Ciudadela Educativa Puerta del Sol, se habilitaron espacios de talleres y clases magistrales donde la prioridad fue afianzar la confianza de los jóvenes frente a este nuevo desafío.

Una noche de primeras veces y diálogos sonoros 

Todo el rigor y la empatía cultivados durante los ensayos se materializaron el viernes 27 de marzo. La Agencia Cultural Confiar, en alianza con Tinto y Tinta, se convirtió en el escenario de un concierto de cierre con un profundo sentido de identidad. 

El programa propuso un viaje fascinante que conectó las adaptaciones de la tradición europea de Bach,Rossini y Smetana, con los ritmos que corren por nuestras venas, cerrando la noche con la fuerza del porro Momposina.

Pero el momento cumbre de la noche trajo consigo otro hito inmenso para el proyecto: el debut de nuestros primeros solistas. Ver a Kevin Flores y Miguel Ángel Ramírez pararse al frente para interpretar el Concierto para dos violines de Vivaldi, marcó un antes y un después. Su interpretación fue el símbolo perfecto del camino que se abre cuando el talento puro de la región encuentra el acompañamiento y la continuidad que merece.

El compás que sigue 

Este es apenas el primer movimiento de los espacios de fortalecimiento que proyectamos para este 2026. La seguridad interpretativa, el salto técnico y el trabajo en equipo que presenciamos durante esta semana, sientan unas bases inmejorables para las siguientes etapas del proceso. 

En Filarmed seguimos convencidos de que el arte, sostenido en el tiempo y conectado con el territorio, transforma realidades. Con su primera orquesta de cámara y sus primeros solistas, FilU nos lo acaba de volver a demostrar.