Segundo aviso aclaratorio convocatoria

Teniendo en cuenta solicitudes de varios aspirantes con relación a la convocatoria publicada el pasado 24 de noviembre, se modifica el apartado:

  1. Apertura de inscripciones: viernes 24 de noviembre de 2023 
  2. Cierre de inscripciones: miércoles 31 de enero de 2024 a las 11:45 p.m., hora de Colombia 
  3. Publicación de personas citadas a presentar audición presencial: viernes 2 de febrero de 2024.  
  4. Audiciones presenciales: entre el lunes 12 y el domingo 25 de febrero. 
  5. Entrevista: lunes 26 de febrero  

Las audiciones se realizarán en la ciudad de Medellín entre el lunes 12 y el domingo 25 de febrero. El calendario de audiciones y el lugar específico se publicará el lunes  5 de febrero de 2024. 

Miel para la paz

Entrada la primavera las obreras alteradas se reunieron en la celda real junto con su reina para armar un pelotón por el futuro de la colonia. Era una realidad: ¡hormigas y otros bichos estaban extinguiendo a los zánganos!

La primera, una de las obreras exclamó: —Abandonemos este panal, y desplacémonos a un lugar recóndito donde nada nos pueda hacer daño.

—En cualquier lugar donde lleguemos siempre habrá bichos con los que tendremos diferencias y quizás hasta conflictos —respondió la abeja reina

La segunda, una abeja zángana propuso: —¡produzcamos el veneno más poderoso del mundo! Arrojémoslo sobre plantas, flores y tallos, acabemos con todas las hormigas que haya, son las culpables de nuestra extinción.

—Nosotras las abejas no somos insectos violentos, traemos miel, bienestar y sustento al mundo entero —Respondió de nuevo la reina.

Por último, habló otra de las obreras, quien se destacaba por su gran sabiduría: —Sabemos que las hormigas son nuestras enemigas, y habitamos un mismo espacio, pero ambos cuidamos el ecosistema y somos fundamentales para polinizar, sin esto no crecen los cultivos y sin cultivos no hay comida, ni para los humanos ni para los animales. Nuestra vida es breve, y hoy más que nunca debemos trabajar con amor para endulzar muchas más vidas.

Desde la gran colonia, la abeja reina convocó al hormiguero, por primera vez en la historia conciliaron y repararon cicatrices, y comprendieron lo importante que era convivir pacíficamente, cuidar más del medio ambiente, trabajar con amor.

Este cuento corto está inspirado en la historia de la familia Giraldo Areiza, conformada por Dayron Giraldo, Alba Rosa Areiza y su hijo Mateo Cuero, quien hace parte del Coro Reconciliación (una iniciativa de la Orquesta Filarmónica de Medellín, una apuesta por la paz en la que firmantes y víctimas del conflicto armado colombiano, unen sus voces para cantar en armonía) desde los doce años de edad; una familia permeada por el conflicto armado colombiano y en la que los padres fueron integrantes de las milicias desarmadas de las Farc-EP por más de quince años, actualmente firmantes de paz.

Al nororiente de Medellín, en el barrio Santo Domingo Savio, esta familia cambió la amargura de la violencia por un dulce emprendimiento, un campo apícola y de cultivo de café. Actualmente Miel y Café La Esperanza produce más de cuarenta kilos de miel al año y tres libras anuales de café, y beneficia a más de cincuenta familias campesinas del municipio de Anorí. “Las abejas nos enseñan a vivir en comunidad y trabajar en equipo al servicio de los demás”, expresa Dayron quien afirma que en su negocio hay espíritu de cooperación y no existen diferencias, “…podemos estar en un mismo espacio diferentes personas que hicimos parte de grupos armados e incluso víctimas, eso es sanador”.

En esa búsqueda incansable por reparar sus vidas y sanar, esta familia encontró en el Coro Reconciliación una experiencia esperanzadora para su hijo Mateo, quien es apasionado por la culinaria, la química, el violonchelo y la música coral. Y es que el coro se ha convertido en una apuesta por darle voz a aquellas personas que históricamente perdieron la posibilidad de alzarla a causa del conflicto armado.

Sinfonía bajo el mar

Kelly ha sentido desde siempre fascinación por la natación y la música, hasta sueña que se sumerge, con su saxofón alto, en un profundo mar para invitar a muchas especies a tocar la Sinfonía bajo el mar, obra dedicada a la biodiversidad marina, además porque los animales emiten “bonitos” sonidos y para ella eso es música. Y así se titularía la pieza si alguna vez tuviera la oportunidad de componer, porque su creatividad no tiene límites. Incluso ha pensado una breve descripción en sus notas al programa, dice ella, “peces, ballenas, delfines y mi familia en submarinos serían invitados a esta gran presentación. Las estrellas de mar tocarían los violines, los peces payasos las flautas, los caballitos de mar las trompetas y un pulpo toda la percusión, porque tiene ocho tentáculos”.

Kelly Montoya Monsalve tiene 30 años y hace parte de Soy Músico, programa de Filarmed que crea experiencias musicales para personas con discapacidad y/o neurodivergentes. A la edad de un año y medio fue diagnosticada con retardo cognitivo moderado y a los dieciséis años de edad con retinosis pigmentosa por lo cual su visión es mínima. “Cuando le hicieron el primer diagnóstico el médico me aseguró que no podría estudiar, incluso, que tendría dificultad para el desarrollo de sus habilidades motrices. En nuestro caso, desde que ella tenía cinco años de edad, nos empeñamos en que aprendiera diversas actividades para estimular su cerebro, entre ellas la música”, expresa Dora Luz Monsalve, su mamá, quien además dice que su mayor fuerza es el amor y su don de servicio, “…porque la vida es eso, hay que estar ayudando a los demás, eso me llena de vitalidad”.

Kelly fue bachiller, nunca perdió un año escolar, practica la natación, le encanta ver el futbol y es hincha del Nacional. Actualmente estudia música en la Red de Escuelas de Música del barrio Aranjuez y hasta hace parte de una agrupación musical de personas con discapacidad donde canta y toca violín. Y también toca al piano sus canciones favoritas, lo hace como hobbie.

Le gusta Beethoven porque es símbolo de libertad, esperanza y superación. “El genio de Bonn estimula mi creatividad; amo escuchar el himno de la alegría de su Novena y con la Quinta sinfonía tengo un recuerdo muy especial: solía escucharla en CD con mi hermano antes de irnos a dormir”, cuenta la música.

“Kelly es invidente, por lo tanto, tiene buena memoria. Este año comenzó con lo rítmico, porque era muy melódica, al principio le costó, pero ya hace muy bien agarre de baquetas y toca bien. Es atenta, dispuesta y muy dedicada, expresa con facilidad sus emociones; toma en cuenta las indicaciones, es muy buena en su instrumento, el violín”, cuenta Verónica Restrepo, musicoterapeuta de Soy Músico.

Música en la mente

Su visión limitada no le ha imposibilitado leer su libro favorito Las crónicas de Narnia 5: la travesía del viajero del alba, y hasta se imagina tocando el violín dentro de la historia. Se dice que las personas con enfermedades degenerativas de la visión son particularmente rápidas recordando cosas en el orden correcto y así sucede con Kelly, cuando aprende partituras: “su memoria es fuera de este mundo. Tiene una capacidad sorprendente para memorizar la música. Es muy disciplinada. Primero los profesores me envían las partituras al correo, ella las lee desde su tablet renglón por renglón, se la aprende de memoria y en el concierto no tiene necesidad de mirarlas. Para mí es como si tuviera una grabadora en su cerebro, porque aprende la música de un día para otro”, cuenta la mamá.

Así es Kelly, tierna, sonriente, amigable, llena de luz y quien desde los cinco años de edad descubrió un profundo amor por la música. Su discapacidad se ha convertido en motor para regalar alegría a su familia y a todo aquel que la ha escuchado en concierto.

Posdata

“Estoy muy orgullosa de mi mamá porque hace todo con mucho amor; es mi superhéroe favorita”.

Al ritmo de Sandra

Pulso

Máximo tiene buen corazón, no juzga y cuando llega a su lugar favorito, el jardín, con todos es amable. Para Máximo —o Max como es conocido— no es secreto que le encanta ser el centro de atención, no le gusta ser ignorado. Ya sea a cambio de caricias, mimos o masajes, siempre está detrás de Sandra Gómez para recibir algún reconocimiento. Pero no todo es perfecto para él, si hay algo que lo atormente es la música de percusión; incluso cuando su dueña está lista para ensayar siempre interrumpe, dice ella, “me quita las partituras, tumba las baquetas, pone sus patas en mis piernas, ¡me inmoviliza!”. Y aunque hace un par de meses destrozó por completo unas castañuelas, se le tiene profundo cariño, porque ha acompañado incondicionalmente a Sandra en los buenos y no tan buenos tiempos.

A los perros les gusta la música, pero el tipo de música marca la diferencia. Prefieren los ritmos más lentos, patrones simples y las frecuencias más bajas; por el contrario, los ritmos rápidos y las frecuencias más altas alteran su sistema nervioso canino; por eso Sandra está pensando interpretar una canción para marimba dedicada a Max, porque este instrumento posee una tesitura de tonalidad más baja que los otros de la percusión.

Si algún día dejara de amar la música, pasear perros sería su vocación perfecta; por ahora la percusión es la forma como descarga emociones extremas. “Personalmente me siento identificada con las características de la percusión. Por ejemplo, cuando te relacionas con otros y te sientes impetuoso por una discusión, toca ser flexible para cambiar la mente y no perder el control, porque si me dejo llevar por mis impulsos, todo podría salir mal”, y eso mismo sucede en la música “…en Carmina Burana hay un golpe de glockenspiel* que acompaña los instrumentos de viento, debo pensar al ritmo de ellos; cuando ejerzo la fuerza tengo que caer más suave para unirme en armonía. Así pasa en la vida misma cuando nos relacionamos, no está mal ponerme en los zapatos del otro”, expresa la percusionista.

Intensidad en dos revoluciones

Desde hace dieciséis años es percusionista de la Orquesta Filarmónica de Medellín, pero su vida en la música comenzó desde los tres años cuando sus padres la inscribieron en el Instituto Musical Diego Echavarría y en el conservatorio de la Universidad de Antioquia, allí aprendió expresión corporal y lo que más recuerda: “relacionar objetos cotidianos para memorizar las figuras rítmicas de la música”, dice ella. Primero fue el violín, pero le costaba mucho la lectura en partituras; luego el piano, pero nunca le apasionó, y hasta practicó danza.

Primera revolución. “¡Quería una forma de arte mucho más activa, llena de energía!” Así fue como descubrió la batería a los nueve años de edad en su colegio.

Con el ritmo y la melodía en el corazón se graduó de bachiller, pero decidió estudiar ingeniería industrial. “Sin darme cuenta fui descubriendo que las matemáticas y la música van de la mano, ambas son lenguajes universales y abstractos que requieren de su aprendizaje para poder descifrarlos. Ambas buscan la belleza. Por ejemplo, la percusión requiere de metrónomo para indicar el tempo correcto y recurre a los números para dividir los compases rítmicos”.

Segunda revolución. “¡Necesitaba desahogarme! Corté con mis estudios de ingeniería porque mi espíritu y mente estaban en la percusión, así que terminé estudiando la carrera en música en la Universidad EAFIT. Fui feliz”.

Variaciones
Tres palabras que te definen
“Esperanza, ánimo y perseverancia”

¿Cuál es tu lugar favorito?
“El jardín donde paseo a Max y mi cubículo de estudio porque me encuentro con mi ser”.

¿Qué porcentaje de tu vida lo has dedicado a la música?
“Un 65% de mi vida la he pasado tocando y ensayando”.

¿Cuál es el concierto que más recuerdas?
“La Sinfonía Turangalila de Oliver Messiaen. Para mí es la obra más compleja musicalmente, ¡un milagro que sucedió en Medellín!”.

¿Qué es lo mejor de Sandra?
“Sinceridad, ¡soy directa, sin rodeos, voy al grano!”


*El glockenspiel (del alemán Glocken, “campanas”, y Spiel, “juego”, “tocar”) es un instrumento de percusión idiófono, que consiste en un juego de láminas metálicas afinadas. También conocido por juego de timbres, armónica de metal o lira, si tiene su armazón de esta forma

Bajo el árbol

Cierta vez, se encontraba Luz Mery en una reserva natural del municipio de Barbosa, estando allí se sacó las zapatillas y calcetines, se sentó y puso sus pies en el césped, esperó que algo ocurriera. Tras varios minutos, empezó a sentir que un ánimo positivo crecía dentro de ella. Fue una experiencia simple que marcó un antes y después en su vida. Sintió una sensación de paz que fluyó por todo su cuerpo.

—Hoy me libero de la tensión— le contó a Madroño, el árbol de coloridos frutos que estaba justamente al frente, que, aunque no le hablaba, sí la escuchaba, aseguró ella.

—¡Madroño!, ¿quieres seguir escuchando mi historia? —preguntó Luz Mery—

La tensión fue una carga emocional desde que, a los cinco años, ella y sus hermanos, fueron desplazados por la violencia desde Restrepo, Valle del Cauca, a Medellín.

—Yo vivía feliz en el campo, jugando y ayudando en las labores de mi hogar, hasta que la violencia atroz de los guerrilleros acechó la zona y mis padres decidieron enviarnos a vivir con una tía a Medellín en el barrio Robledo, Miramar. Allí pensé que todo cambiaría, pero no fue así… —Le contó a Madroño, mientras lo abrazaba—

En la década de los ochentas el miedo, el terror y la perplejidad se tomaron las calles del barrio y toda la ciudad; los atardeceres de la primavera se opacaron por la oscuridad del sicariato y hasta las armas apagaron las fiestas familiares, la conciencia y la vida de uno de los hermanos de Luz Mery.

—¡Imagínate Madroño! Lo que viví en Robledo, fue peor y lo viví en carne propia, me dejó muchas secuelas. Sentí rabia, mi corazón se partía. Y me di cuenta que la venganza alimenta más el dolor; decidí no agachar la cabeza y transformar mi vida con la palabra, la danza, el canto y el trabajo social. Porque donde puedo cantar puedo reír y donde hay amor, existe una fuerza poderosa que se llama reconciliación.

¿Pero qué crees que ando haciendo mal? No todo en mi vida marcha bien. Padezco un cáncer de médula espinal por mis largas jornadas fundiendo plomo en una fábrica de Itagüí y hasta quedé sola criando a mis hijos. ¡Ah, pero también he tenido momentos donde he regalado amor! Como cuando juego futbol, baño y abrazo a los habitantes de calle que viven en las orillas del río Medellín, porque ellos quieren ser escuchados y acogidos. Incluso conozco un habitante que habla siete idiomas y les enseña a escribir a los demás.

No tuve amor y lo quiero dar ahora. Cada día lo vivo como si fuera el último.

Madroño sabía que se debía preparar para el invierno, y mientras recibía el fuerte abrazo de Luz Mery dejó caer sus hojas sobre ella como muestra de gratitud por lo que le había contado; hizo un entramado con sus raíces y algunas flores para que ella descansara. Entonces se acostó con una dulce sonrisa y durmió profundamente bajo el árbol.


Este cuento corto se escribe para conmemorar la vida de Luz Mery González, quien fue víctima del conflicto armado del país y decidió sanar su vida integrando, desde 2022, el Coro Reconciliación, la apuesta por la paz de la Filarmónica de Medellín. Luz Mery falleció el domingo 6 de agosto de 2023.

La dulce vida

Tomás asegura que los pasteles de espinaca con queso ricotta que él prepara son los que come Popeye el marino que le proporciona superfuerza para derrotar a Brutus, el villano. También dice que antes de preparar alimentos es importante organizar la elaboración. A esta técnica se le conoce como Mise en place, proviene del francés y significa, “puesto en su lugar”; una especie de guión visual en la cocina que nos permite ser eficaces sin agobios. También “debes pesar la harina, la sal y hasta la leche”, dice él; agregar agua, azúcar, aceite para crear el prefermento. Todos estos, ingredientes necesarios para la masa, aquella poderosa mezcla que sirve como base para hornear los deliciosos pasteles rellenos de carne y pollo con pesto, o para preparar galletas de manzana y hasta los cuernos de frutos rojos y arequipe de “Consentidos Tomás”, su emprendimiento familiar. “También me encargo de poner bonito el toldo en el antejardín de mi casa para invitar a antojarse y endulzar la vida a todos los vecinos de Envigado, ¡ah y también cobrar!” expresa él.

Tomás Camilo Arango Pulgarín, hijo de Vilma Pulgarín y Mario Arango, tiene veinticuatro años de edad; fue diagnosticado, a la edad de cinco años con síndrome de Asperger*. Él ama profundamente la gastronomía, el fútbol, la pintura, los aeróbicos y hace parte de UIncluye, programa educativo para poblaciones con discapacidad intelectual de la Universidad de Antioquia; y de Soy Músico, programa de Filarmed que crea experiencias musicales para personas en situación de discapacidad. “La música para mí significa tranquilidad, es mi momento de esparcimiento, me ayuda a estar feliz y disfrutar la vida. Amo el piano porque es mágico, me ayuda a hacer las cosas con calma”. También despierta su talento y la creatividad cuando pinta, dice él: “mis colores favoritos son terracota, verde citrus, amarillo girasol, rojos fuego y Navidad, y me encanta el azul cielo. Son mis preferidos porque son muy apropiados para pintar paisajes y lugares del mundo. No me gustan los grises, son aburridos. Amo los coloridos, porque así es la vida misma, llena de color”.

Mario, su padre, tiene sesenta años, y transmite tranquilidad mientras habla, un estado que ha sido soporte para él y su esposa que no han “tirado la toalla” como dice él. “Todo este proceso ha sido una lucha diaria, incluso con el mundo; nos han cerrado las puertas en muchas partes, hemos recibido muchas negativas. Y entonces todo hay que hacerlo desde el amor y la paciencia, llenarnos de valor para convertirnos en titanes. Muchas familias queremos que este tipo de discapacidades sean visibilizadas y alcancen los derechos que se merecen”, expresa él, quien manifiesta que en nuestra ciudad —incluso en el país— aún existe desconocimiento y faltan políticas públicas efectivas relativas a la salud y la recreación, así como espacios de acceso a programas universitarios adaptados a la población autista adulta. “Y este es un asunto aún más inquietante porque si no se garantizan sus derechos será mucho más complejo potenciar sus habilidades para hacer de ellos personas autónomas y útiles en la vida laboral y social. Una verdadera dignificación de la persona”.

“Que sea feliz en lo que haga” le expresa con cariño Mario, mientras mira a los ojos a su hijo durante la entrevista. Tomás ha tenido el privilegio de contar con el apoyo de sus padres, quienes le han enseñado a sortear situaciones humanas como el compromiso, el conflicto, el riesgo, la dificultad, el engaño; además lo motivan a que siempre esté activo y estimulado. “Tomás es consciente de que nosotros no vamos a estar para siempre. Él debe aprender a tener control de su propia vida”, expresa la madre.

Por otro lado, la musicoterapeuta Deisy Gaviria de Soy Músico, cuenta que, aunque le cuesta a veces manejar la frustración cuando no logra un ejercicio, Tomás es perseverante y tiene sensibilidad musical; además, muestra empatía hacia sus compañeros, siempre muy buena disposición para aprender y disfruta mucho la música. Es respetuoso, atento a las necesidades del otro y le gusta entablar conversaciones teniendo en cuenta a los demás.

Tomás sueña endulzar muchas más vidas con su emprendimiento. “Seguir con mis estudios, incluso explorar cada vez más la música y la pintura para convertirme en un mejor ser humano…mi familia simboliza bienestar. Ellos me ayudan a no cometer errores y estar en paz. Le doy gracias a mis papas, por su amor y por ayudarme a entender el mundo”.


*Las personas con Asperger (que por la nueva clasificación diagnóstica se ha denominado Trastorno Espectro Autista Nivel 1), se caracterizan por tener dificultades para sostener la interacción social o comunicarse, acorde a los parámetros típicos de la sociedad. Suelen requerir rutinas inflexibles en su vida cotidiana y se preocupan de forma intensa por algunos intereses que les son particulares.

Audición Convocatoria Flauta Tutti

A continuación presentamos la lista de los admitidos para presentar la audición en vivo para la convocatoria de flauta tutti.

Audiciones presenciales: 15 de agosto de 2023.

C.C 1022424531
C.C 1152454697
C.C 1035427642
C.C 1045111625
Permiso especial de Permanencia 570252

Habilitados audición en vivo Director asistente

La Orquesta Filarmónica de Medellín es una orquesta profesional con 40 años de trayectoria, cuyo propósito superior es transformar la sociedad con música sinfónica. Por eso, en este propósito creemos en el rol del director asistente que estará encargado de funciones artísticas y administrativas, asistiendo no sólo al director titular en las actividades musicales que este requiera, sino también a la subdirección de programación.

A continuación compartimos  los habilitados para la audición en vivo el 11 de agosto.

C.C 1037671167
C.C 1128448166
C.C 1088266051
C.C 71370932

Convocatoria director asistente – resultados en los próximos días

Nos tomaremos unos días más en el proceso de evaluación de las postulaciones.

Agradecemos su comprensión y los mantendremos informados.

Clave de Sol-idaridad

Las medidas de confinamiento nos hicieron refugiarnos en casa durante un año y medio e imposibilitaron a los seres humanos disfrutar el mundo exterior, excepto algunos animales que salieron a ocupar las calles en busca de comida, otros a disfrutar de la baja contaminación. Luego de culminar la cuarentena y de infinitas horas de grabación para transmitir conciertos virtuales, el oboísta Cristian Cárdenas sintió la necesidad de hacer algo más allá que música, quiso caminar —una actividad cotidiana de la que fuimos privados durante la pandemia—. Para él caminar, además de sus beneficios para la salud física, ayuda a reflexionar y al bienestar mental.

Aún recuerda los pasos que hacía en el campo para llegar a su colegio, porque estudió en una escuela rural, y las infinitas horas al caminar por toda Bogotá cuando necesitaba tener diálogos internos, “creo que recorrí la ciudad entera”, expresa Cárdenas.

El músico practica el senderismo desde hace cinco años, es una actividad que le encanta porque le permite tener una relación saludable con el planeta; pero que durante la pandemia tuvo que interrumpirla. Cristian es oriundo de Bogotá, dice que ama Medellín por el clima, por sus montes y montañas, “descubrir sus paisajes me voló la cabeza”, cuenta con emoción.

El viaje

Y es que esa necesidad de volver al mundo exterior, hace dos años, lo llevó a tener una de las mejores experiencias de su vida en la Guajira, una aventura de seis días que comenzó en el municipio de Uribia y terminó en Punta Gallinas. Un viaje que transformó su vida.

“Dormimos en una ranchería, allá no hay hoteles. Solo hay rancherías que prestan ese servicio, no hay internet. Hay luz porque tienen un generador, entonces lo prenden durante ciertas horas del día, igual con el agua…dormíamos en chinchorro”.

Para el oboísta los paisajes que se divisan son asombrosos, el color amarillo intenso predomina, las llanuras son inmensas y en medio del desierto se ven las tradicionales rancherías Wayúu, donde los niños aprovechan para poner pequeños “retenes” y pedir juguetes, galletas o dulces a los turistas. Toda esta riqueza natural contrasta con la pobreza que allí se vive, entre la falta de agua potable, el extractivismo, los parques eólicos y la crisis humanitaria. Los Wayúu sobreviven al despojo y la inseguridad alimentaria; los azota el hambre.

El pueblo Wayúu* ha luchado con las adversidades naturales de la región de la Guajira, tierra de sol, arena y vientos, además de enfrentar discriminación, racismo, marginación y violencia por parte de algunos habitantes no indígenas de la región. El Censo DANE reportó aproximadamente 270.413 personas que se reconocen como pertenecientes a pueblo Wayúu, cifra que posiciona a este pueblo indígena como el mayor en el país.

“Fue un recorrido de siete horas en el desierto, todo el tiempo nos paraban niños a pedirnos comida. Me impactó mucho porque nosotros íbamos de paseo, pero nos encontramos con una realidad muy cruda a pesar de que los paisajes fueran hermosos; fue algo muy fuerte. Siento que el verdadero valor de ese paseo fue el espíritu de la solidaridad que se despertó en mí. Veía como los niños hasta se peleaban por comida y juguetes. Siento que estamos en la obligación de establecer una política de solidaridad con el otro que ayude a mejorar la calidad de vida de esos habitantes, ya que son personas que están abandonados y mi deber como ciudadano es no ser ajeno a esa realidad. Creo que después de la música, mi misión en la vida es ayudar a los más necesitados”.

Y fue esta experiencia durante este viaje que sembró un sentimiento de solidaridad a Cristian Cárdenas, una virtud que lo motivará a continuar caminando por el país para conocer sus paisajes y ser solidario con las comunidades que los habitan. Desde ya se está preparando para recorrer el Pacífico y el Amazonas, dice él: “la solidaridad es clave para apoyar a los más vulnerables de nuestro país a tener una vida mejor”.

La música

Cristian Cárdenas es oboe de la Orquesta Filarmónica de Medellín desde 2018. Hace parte de una familia musical proveniente de Pasca, Cundinamarca. Tiene dos hermanos, Valentina, violinista y Julián, arpista, quienes actualmente viven, estudian y trabajan en España y China, respectivamente; y con quienes en 2010 tuvo la oportunidad de compartir un mismo escenario con la Orquesta Batuta de Bogotá. “Desde ese entonces nunca más volví a reunirme con ellos, sería muy emocionante volver a compartir música en concierto”, dice el oboísta, egresado de la Universidad Nacional de Colombia, con dos maestrías en interpretación y orquesta de la Musikschule Trossingen, Alemania.

“Los compositores usan el oboe y el corno inglés en momentos muy especiales de las obras, muchas veces son los más melancólicos y bellos de la música donde estos instrumentos tienen un gran solo. Nuestro trabajo es conmover al público”.


* También conocidos como Guajiro, Wayu, Uáira, Waiu. La palabra Wayúu es una auto designación usada por los indígenas y traduce “persona” en general, indígena de la propia etnia, aliado y también, la pareja (esposo o esposa).